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En mis tiempos
Pienso que el tiempo ya no alcanza para nada.
Lagartijas en la ventana
Ayer vi a una lagartija en mi ventana que se posó sobre el cristal, por dentro de la casa. Estática, volteó a todos lados hasta que nos vimos de reojo. Una. Dos. Tres veces. Ella, inmóvil; yo, también. En silencio. De pronto, sentí ganas de mirarla fijamente, sentí ganas de acercarme, pero me quedé sentado a la orilla de la cama. Parpadeamos un par de veces. Cada uno en su lugar, con la mirada de uno en el otro. En silencio. Su cuerpo, pegado a la ventana, se mantenía firme. Sus ojos, a cada segundo, se hacían más grandes. Mantuve la respiración. Estaba dispuesto a pararme. Estaba dispuesto a acercarme, a entrar a esa mirada. Parpadeé una vez. Sus ojos grandes. Dos veces. Sus ojos grandes. Tres veces. El silencio. Y aquí estoy, pegado a la ventana, viendo pasar la vida, en espera de que una mirada se pose fijamente sobre mis ojos en silencio.
La imagen la encontré aquí.
Spider
En cada fragmento del espejo roto vio todas sus personalidades. Tomó una cuerda y la pasó por su cuello.
Nadie sabe para quién trabaja
Un hámster secuestró al sol, pedía una bolsa de semillas de girasol como rescate. Los vampiros se negaron a pagar.
El corazón delator en nueve palíndromos
1. Yo haré loco: raro, loco no, 2. Oí cosa, 3. Anula la mirada. No. No enojo. 4. Luz a ese ojo, 5. ¿Ya? 6. ¿Se irá? Jalar la raja, al bat aloja bajo la tabla, ajar al rala. Ja. Ríes. 7. ¿Latió? ¿Oí mal? 8. Yo, delator, 9. Yo,
Juego con tu pelo
Veo tu pelo, rebelde, y viajo por ondas, por flecos, por carreteras, que cruzan los cuatro elementos, mientras tú terminas tu trabajo sobre un libro de filosofía y te digo que si puedo escribir sobre tu pelo, tú me dices que sería más fácil escribir sobre una hoja de papel. Juego con tu pelo Aire Juego con tu pelo, meto mis dedos en una maraña de aire. Tu pelo, electrizante, truenos y estruendos que guardan ideas. Sueños sin forma definida conforman tu figura alboratada por mis dedos de viento. Aire que huele a un mañana por la mañana. Agua Juego con tu pelo, seco, mojado por las lágrimas de ayer. Ríos de pelo que escurren por tu rostro. Recurro a tu rastro, por las líneas que tu húmedad me dibuja. Aguas de un sueño, tu lluvia hecha pelo. Tierra Juego con tu pelo, color canela, calor de arena. Huellas de la playa, de un espacio que despacio encontró su tiempo en otro lugar. Miles de sueños plantados en tu cabeza, rarezas enraizadas. Terrenos fértiles, cabellos en crecimiento. Fuego Juego con tu pelo, fuego de melena, León de Helena. Pintado por el sol, enmarañado de calor. Sueños de un amanecer de abrazos abrasados. Sueños atados a un anhelo, Helena, tú y tu pelo al atardecer.
Cuentos de un hada I
Aún desnudo en la cama encendió un cigarro pese a que sentía un ligero dolor en la boca y le dijo: -Eres una puta adicta al calcio, ¿lo sabes? -Soy tu puta, amor -respondió ella y le dio un beso en los labios. Él trató de ocultar el dolor. “Debo irme a trabajar, papi, ¿dónde está?” -Debajo de la almohada como siempre. -Toma tu moneda y ve al dentista. Te amo. -Yo también. Cuando ella se fue, él contó las muelas que aún le quedaban, miró su nueva moneda y dijo: -Carajo, esto no va a funcionar.
Imágenes
Hablar con el espejo estaba volviéndome loco, así que lo rompí y dentro estaba ella repitiendo: estás gordo, mira qué panza, rasúrate…
Juegos sexuales
Hoy vamos a disfrazarnos, yo seré de esos conquistadores de bar y tú serás real.
Amigos
Escupió el pincel y dijo: “los amigos se cuentan con los dedos de la mano”, repetía eso siempre que le preguntaban por qué estaba tan solo.
Temblando
Él gritó por última vez poco antes de las 7:19 am de aquel 19 de septiembre de 1985. Ella aún mordisqueaba el labio inferior de su amante cuando comenzó el temblor. El edificio crujió y todo se detuvo. Las puertas dejaron de azotarse. Afuera, las alarmas callaron su constante aullido. Los dos se miraron a los ojos. Silencio. Oscuridad. Y nada más.
De piedras preciosas
Me quité los zapatos. Subí los pantalones hasta las rodillas. Me metí al río. Cuando has pasado tanto tiempo sin mojarte el agua parece más fría. Ella era azul y brillaba más que el resto de las piedras a su alrededor. La tomé con mis manos y la acerqué a mi oído. Me contó historias fantásticas sobre la luna y el cielo. Sobre el sol y los planetas. Sobre mágicos seres espaciales. Fue entonces que comprendí que era una estrella que había caído. Salí del río. Me puse los zapatos. Y empezamos el camino rumbo a su constelación.
Naufragio
Comenzó inundando su cuarto, luego su casa, pero sus amigos seguían buscándola, secaban sus cosas, le llevaban comida y arreglaban las tuberías sin darse cuenta que ella quería estar sola. Una noche comenzó a llorar y no se detuvo hasta verse completamente rodeada por agua.
Pedro Páramo
Despertó esa misma noche, estremecida en la oscuridad. –¡Híjole! Estaban muertos, y no lo sabían. Arturo Pérez Reverte en La Reina del Sur (Adaptación por mí xD) |